La crisis en Venezuela

Cuando uno se pregunta por qué se ha permitido llegar a ese grado de salvajismo y dejar al país a oscuras para que no vea por dónde tiene que ir, la única respuesta que te das es que hay mucha falta de amor a la vida entre las personas y mucha falta de conciencia sobre lo que es correcto.

El tratado internacional de buenas maneras, el que reclama la libertad de los países del planeta, se ve sumamente dañado cuando alguno de sus miembros escucha la voz de la discordia y se encarga de sembrar el pánico y el terror para conseguir que todos bailen al son de la ayuda humanitaria para abastecer de víveres al país.

Pero en este caso hay algo más que no se dice y es que hay mucho interés oculto en crear confusión para que la comunidad internacional intervenga y acabe con el golpe de estado que llevó a colocar a Juan Guaidó a la cabeza de la oposición a Maduro.

El hecho de atacar al oponente siempre refleja una similitud con lo que uno lleva dentro aunque no lo diga ni lo exprese con palabras, ya que “como es adentro es afuera”, según reza la Ley de la Naturaleza que es irrefutable y no se viola jamás  porque el castigo se lo da uno mismo y eso significa que quien ataca es porque ve en el otro a su parte más oscura y en este caso ambos se reflejan en sus respectivas miserias y falta de humanidad al permitir que la población se muera de hambre sin ser capaces de llegar a un acuerdo, al menos para subsanar la situación momentánea hasta que se clarifique el proceso de disolución de la asamblea parlamentaria y cada uno ocupe su lugar, el que la ley de la población determine y no el que viene impuesto desde fuera por títeres marionetas que dicen sí a todo cuando se les obliga a pensar en base a su programa.

El orden interno de cada país se tiene que respetar y no se puede intervenir en la política de ningún país extranjero a menos que alguno solicite ayuda expresa   para resolver un asunto puntual que podría afectar gravemente la seguridad internacional, como el caso de riadas, tsunamis o catástrofes naturales que pongan en peligro de muerte a la población, pero nunca cuando hay un trasfondo político detrás que utiliza a la ciudadanía para manipular el criterio electoralista y hacerse con el poder.

La manifestación masiva de la gente pidiendo agua, pan y luz es una imagen que congela el corazón de cualquier ser humano por la frialdad que se desprende de la situación manipulada por unos y por otros sin tener en cuenta a la mayoría y es también una muestra más de la falta de humildad de los gobernantes que solo piensan en sí mismos olvidando que el mandato viene del pueblo y es a él a quien hay que satisfacer. Y si quiere pan hay que dárselo y si quiere luz también y por supuesto amor, que es lo único que le falta para llegar a su objetivo de ser libre y gobernarse a sí mismo sin tener que acatar las órdenes de ninguna potencia extranjera.

El remedio particular a esta situación, lo que mi alma me pide que haga para ayudar a la gente a sobrevivir, es darme la mano en mi mitad más opuesta y acogerla en mi corazón para hacerla sentir que es bien recibida en mi casa sea del color, partido o religión que sea  aunque esté fuera de mi comunidad.

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Vuelvo a empezar

En este momento vuelvo a empezar de cero para afianzarme como escritora y al repasar lo vivido desde que escribí las entradas que aparecían en el blog, me dí cuenta de lo mucho que había cambiado mi manera de pensar y la forma en que expreso la Enseñanza esotérica.

Por eso decido que a partir de ahora solo reflejaré en el blog asuntos de interés nacional o internacional para dejar constancia de lo que hay detrás de cada noticia desde el punto de vista espiritual.

Te invito a que me sigas si crees que te puede interesar el resultado de lo que leas, porque te ayudará a comprender muchas cosas sobre ti mismo y sobre los demás que son tus hermanos.