El Poder de Creación en la mujer

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 El Poder de Creación en la mujer

Dentro de la experiencia de vida a la que cada uno se somete, queda reflejado el perfeccionismo de la creación en el Plan Divino de Dios para el hombre.

El poder de la mujer a la hora de crear la capacita de manera significativa para ejercer el control sobre lo que ha decidido traer a la luz, siempre y cuando esa creación haya sido realizada de manera consciente. La energía femenina desarrolla esa capacidad latente en la medida en que la mujer se haga responsable de sí misma y se abra a la vida desde el centro de poder de su corazón, que está siendo bombardeado para obligarla a crear lo que no desea mientras no se dé cuenta de lo que quiere en realidad.

La mujer está retenida en su poder por el desprecio del hombre hacia su persona, que desencadena el dolor y la ira en ella por no haber sido tenida en cuenta a la hora de crear en la luz. La materia densa ha sido creada por el hombre al margen de la mujer, cuando él mismo decidió retar a Dios para obligarle a descender a la Tierra desde el plano de conciencia de la Luz después de haberle sido entregado el regalo de la vida eterna en el Universo.

A la hora de dilucidar dónde se sitúa la mujer en la historia de la caída, aparece como por arte de magia por debajo del hombre, antes de reconocerla en el lugar que le correspondía como impulsora de la creación de la especie humana. A la vez que todo esto se desarrollaba, el poder creador de la mujer fue entrando en la oscuridad sin que ella misma se diera cuenta de las creaciones que se estaban llevando a cabo con su energía de luz por el hecho de haber descendido dentro de la matriz de la Madre Tierra.

En la matriz de la Madre Tierra, todo lo que se crea está fuera del control de la energía de luz porque en la creación no participa la mujer sino la parte de su alma que representa al varón, que no desea que ella tome las riendas de su capacidad creadora. La parte del alma de varón en la mujer, desarrolla todo su potencial de seducción ante ella para que entre en conflicto consigo misma a la hora de determinar dónde se sitúa en su relación con la vida, si en la parte de su alma de mujer o en la parte de su alma de hombre. El poder de seducción deja a la mujer indefensa ante la astucia del hombre, que no está por la labor de cederle el territorio que le ha sido usurpado dentro del alma.

A la hora de intercambiar posturas, todo lo que a la mujer se le ocurre deja de tener valor a los ojos del hombre, que no la reconoce como ser igual a él y la desacredita en su opinión dependiendo de lo que le interese desprestigiar a esa mujer.

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Categorías de mujer a desprestigiar

En la primera categoría tenemos a la que se conoce como la propia madre, a la que uno mismo se aferra con la intención de ser devorado por ella dentro de su alma y por eso, el hombre antes de ser devorado despedaza a la mujer que tiene a su lado como si fuera su propia madre, en una contienda de poder en la que ninguno resulta vencedor a la hora de establecer el resultado porque lo que el uno desea el otro se lo niega, dando lugar a un conflicto de interés con el polo opuesto del alma. Lo que el hombre no está dispuesto a reconocer es que él mismo ha desencadenado el conflicto de interés por no haber tenido en cuenta la opinión de la mujer y por no haberse dado a conocer ante ella como lo que él es, la parte del alma que desea ser acogida por ella para recibir su amor y abrirse al perdón de la madre de manera que pueda liberarse de ella antes de ser devorado.

En la segunda categoría de mujer está la que nunca se equivoca y que siempre lleva la razón. Con esta mujer es imposible discutir porque invariablemente hay algo que la hace daño cuando no se la complace, colocándose en un lugar de superioridad con respecto al hombre para despojarlo de su poder de decisión en lo que a ella respecta.

Y por último tenemos a otro tipo de mujer que es la que nunca se conforma con nada y esta podría resultar la más peligrosa desde el momento en que nada la satisface y está siempre dispuesta a exigirle al hombre cada vez más, hasta que él no tiene más remedio que abdicar ante tales exigencias de poder incontrolado a las que no sabe cómo responder.

A la hora de despertar el amor de una mujer, el hombre debería estar muy seguro de cuál es el tipo de mujer que desea para llevar a cabo su plan de creación. Con la primera de ellas podrá lograr la estabilidad en la relación antes de que le devore y podrá ser pasto de los dioses animado por su mujer a rendirse ante ellos para que no se le reconozca como hombre de verdad, sino como un medio hombre que no ha servido para nada de lo que se esperaba de él como creador en la materia. Y así resulta ser un hombre castrado por su mujer y desposeído de su virilidad, al que no le resulta fácil salir adelante en la vida ni resolver los problemas que se le plantean por seguir dentro del útero de la madre, a pesar de haber sido programado para llevar a cabo su plan de creación en la  matriz de la mujer ante la pasividad de su alma de varón, que deposita la semilla para ser fecundada en un útero sin poder para decidir lo que está dispuesto a crear desde la conciencia superior.

A la hora de decidir qué es lo que se está dispuesto a crear, la Matriz Divina se prepara para recibir esa creación dentro de la Ley, sin tener en cuenta si esa creación está destinada a ser consciente o no porque en la Ley Universal, la matriz de la madre descendida a la Tierra se equipara a la Matriz de la Madre Divina y todo es igualmente válido ante los ojos de Dios.

La honra de ser concebido dentro de un vientre, permite que la mayoría de los seres humanos se reconozcan como hijos del hombre pero no como hijos de Dios y por ese motivo dudan de Su Existencia, con la esperanza de que su vida transcurra lo antes posible y poder comprobar si lo que se dice es cierto después de haber traspasado el umbral de la muerte. La conciencia de la humanidad atesora la creencia de un Dios Supremo que premia o castiga de acuerdo al comportamiento de cada cual, sin tener en cuenta la evidencia de que uno mismo es el Dios que decide el premio o el castigo de acuerdo a lo que ha sido creado en el interior de la mujer.

La segunda mujer a la que nos hemos referido, propicia las creaciones deshonestas dentro de su vientre porque además de todo lo expuesto, ella se conecta a la red de todo lo creado con anterioridad en la conciencia del mal, con la particularidad de que en ese momento de sumo placer, desencadena una explosión cósmica en el Universo que arrasa con todo a su paso en el interior de sí misma.

Y ahora vamos con el que desea crear a través de la tercera mujer después de haber sido despedazado por las otras dos dentro de su alma de hombre. En él está la convicción de que tiene lo que necesita para ser feliz, más allá de lo que su mujer le plantea como exigencia y eso es lo que le lleva al camino del dolor en la relación con ella, ya que lo que no se satisface como deseo conduce a la pobreza del alma y a la muerte del deseo sexual como colofón a lo que se ha dejado de recibir por parte del marido.

La medida en la que el hombre se relaciona con alguna de estas tres mujeres es la medida de su energía como hombre, que no duda en estar presente dentro del corazón de la mujer para aprender a desvelar los misterios de la creación y descubrir la felicidad que solo puede encontrarse dentro de él.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

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