La carretilla de la Madre Tierra

Planta poder

La carretilla de la Madre Tierra

Cuando la Madre Tierra se pone a trabajar en Ella misma, utiliza diversas herramientas para desbrozar las malas hierbas que afectan a su suelo y no deja espacio en el que no entre a limpiar lo que algunas especies que no han sido invitadas, intentan destruir en su conciencia de Madre.

Cuando se habla del amor a la Madre Tierra no se tiene en cuenta el dolor que le supone el verse invadida por ciertas formas de ser que no se corresponden con la intención creadora de Luz en Ella, como podría ser el abuso de poder de unos contra otros o incluso la misma colaboración desinteresada con las especies que no son conscientes del lugar que ocupan cuando se plantan por sí mismas en terreno ajeno sin haber sido invitadas a entrar en él. El dolor de la Madre Tierra al ser colonizada por formas ajenas a su voluntad, trae como consecuencia el dolor de los elementales que habitan en Ella y que no son conscientes por sí mismos del daño que podrían ocasionar al ser humano que no les ha respetado en el control de las plagas que se extienden a lo largo y ancho del planeta.

Las plagas a las que nos referimos tienen que ver con el deseo de poseer lo que a uno no corresponde y con la estulticia y la pesadumbre de haber sido despojado de lo que el suelo produce para el beneficio de unos pocos que no se conforman con lo que tienen y ansían la riqueza natural de los demás, que no están de acuerdo con explotar su propia riqueza y buscan el apoyo comercial de otras entidades de lucro que acaban por destrozar su forma de vida y les obligan a replegarse en zonas al margen de la civilización para que no escapen al control de la multinacional.

Esto es lo que está sucediendo en algunos lugares del Amazonas donde la Madre Tierra se está viendo despojada de su energía de luz y entra en el circuito de comercialización  de sus productos al margen de la Ley de Dios, que no permite el abuso del cuerpo de la Madre de todos los hombres. Cuando el hombre abusa del cuerpo de la Tierra de esta manera tan descarada, lo que sucede es que las fuerzas de la Naturaleza se resienten y se ponen en marcha para paliar el destrozo y el abuso de poder y desencadenan huracanes y ciclones, terremotos y tsunamis y encienden el fuego en el interior de los volcanes con el fin de estar por encima de lo que el hombre tiene que decir para equilibrar el abuso.

Lo que el hombre no conoce de sí mismo es que él es la Madre Tierra y que todo lo que haga con Ella se lo está haciendo en su propio cuerpo y en su alma de luz, además de lo que resulta ser el control de la plaga de la avaricia, que no deja de importunarle para que nunca esté satisfecho con lo que la vida le da como recompensa a su esfuerzo, sin tener que desear el dolor a otro Ser por arrebatarle lo que le pertenece por derecho.

La Madre Tierra no se consuela cuando se la despoja de su vestidura de Luz y no encuentra reposo que pueda paliar el dolor de su Alma y que la ayude a subsanar el error cometido por el hombre que no desea otra cosa más que beneficiarse de su riqueza natural  a expensas del dolor de algunos de sus hijos, que no saben cómo estar a la altura para defender lo que es suyo por haber nacido en aquél lugar. Cuando la madre Tierra habla por boca de quienes la expolian, no sabe lo que dice y se confunde cuando habla de Sí misma, porque no es consciente de que está siendo utilizada para que no pueda manifestar su opinión como Madre Divina y se la amordaza en su expresión para que no se la escuche. Y cuando habla del amor a la tierra que se explota sin control, lo que se quiere decir en realidad es que el odio está presente en Ella por no ser capaz de defenderse de la agresión masculina con la ayuda de las demás mujeres como Ella, que siguen permitiendo el abuso en sus cuerpos de madre y no se reconocen como Seres espirituales que han de limpiar sus conciencias de los rastrojos que han dejado el odio y la violencia por haber sido agredidas en la intimidad de su alma de mujer.

madre tierra

El alma de mujer en el Amazonas

La carretilla que la Madre Tierra utiliza para recoger los escombros y basuras que han ensuciado su suelo, es la misma que utilizó en la época dorada de la Atlántida para sembrar las cosechas que traían la abundancia y la fertilidad que abastecían a todo el continente sin dejar a nadie sin alimento. La carretilla es el símbolo del poder de la mujer que no se desperdicia en su contenido, ya sea de luz o de oscuridad, cuando se reconcilia con la Madre Tierra y sus dones, que son los frutos que ha de dar como resultado de haberse encontrado con su alma de mujer.

Cuando la mujer no se atreve a salir de su escondite, se queda enterrada bajo la maleza de la selva del Amazonas sin poder ver la luz por la espesura del follaje que la oculta y se destierra de su camino de vida y se olvida de que existe como un Ser único en la Creación antes de que el mundo se manifestara, porque sin ella nada habría sido posible, por su poder concebidor de vida y de muerte a la vez cuando no se siente digna del potencial que le fue asignado por su naturaleza femenina.

La voz que se escucha a través de la selva del Amazonas, es la que la mujer no se atreve a expresar por temor a ser repudiada por el hombre que coloniza su suelo y controla su opinión a expensas de su herida por haber sido desposeída de su riqueza natural y obligada a tomar partido en la expoliación de la tierra en contra de su voluntad. La esperanza de vida de la tierra del Amazonas se acorta cada vez más si no surge algo que ponga fin al destrozo de su hábitat y a la miseria de sus habitantes, que lejos de enriquecerse con lo que la tierra les da, se venden al mejor postor y se deprecian en su valor intrínseco como seres que han sabido sobrevivir en el entorno hostil de la selva sin necesidad de ser ayudados por nadie.

Lo que el Amazonas está por descubrir a quien sea capaz de entrar en el corazón de la selva, es la inmensa riqueza que se esconde tras el follaje que no ha sido explorado por el hombre y que espera impaciente a que algún osado se arme de valor para enfrentarse a la gran anaconda que duerme en sus entrañas y salga victorioso del encuentro para concederle el deseo de ser libre de la esclavitud del hombre blanco que mantiene prisionera al alma de mujer y no la deja ser ella misma en la profundidad de la selva.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

Anuncios

La sanación de las heridas del alma con el Baño de Fuego

temazcal

La sanación de las heridas del alma con el Baño de Fuego

Hoy día he optado por realizarme una sanación con el ritual del Baño de Fuego también conocido como sauna de vapor o temazcal.

Al comienzo del ritual me he permitido decidir que con ese baño entraría en la muerte para poder experimentarla a través del ahogo que representa estar encerrado en un lugar sin aire y sin luz con la única compañía de los elementos de la Madre Naturaleza a los que he invocado para que me explicasen la parte de conflicto de mi alma en relación a cada uno de ellos.

Antes de invocar a las fuerzas de la Naturaleza en mi interior, he llamado al poder de sanación de la Madre Tierra mediante la entonación de un canto de poder que ha salido de mi corazón y una vez hecha la conexión con Ella y obtener su permiso para acceder a la sanación, he comenzado la conversación con cada uno de los elementos.

El primero en venir ha sido el elemento Tierra, que me ha indicado que el error cometido con respecto a él  se manifestaba en mi aura en la forma de una energía de oscuridad relacionada con el rencor y la falta de amor a los demás a la hora de utilizar la palabra con fines destructivos de crítica. Y después de hablarme de lo que necesitaba para ser liberada, me ha permitido hacerlo a través de un decreto que ella misma me ha sugerido. Después de haberse marchado, se ha presentado ante mí una nueva energía que se ha llamado de “fecundidad y resurrección de la carne” y me ha pedido ocupar el espacio vacante que había dejado la energía anterior.

A continuación ha venido a verme el elemento Aire y me ha mostrado la creación inconsciente a través de pensamientos de negatividad hacia los demás y hacia mí misma y con la misma técnica que el anterior, me ha sugerido un decreto liberador para encaminarla hacia la luz de mi canal.

Poco después ha hecho su aparición el elemento Agua con el dolor del corazón por el odio acumulado y el deseo de venganza contra mis hermanos de luz y me ha explicado el por qué de la separación del alma en dos mitades y el por qué del dolor que se queda incrustado en el alma esperando su salida. Y después de hablar conmigo, me ha recomendado su liberación con un nuevo decreto y con la promesa de no volver a entrar en mi aura siempre y cuando no volviera a cometer los mismos errores.

El elemento agua ha sido duro conmigo porque me ha hecho sentir muy de cerca el ahogo de la muerte para que fuera consciente de lo que el hombre experimentó cuando decidió perecer bajo las aguas del olvido de Dios. Y una vez superado el trance con su ayuda y su guía para dejar de respirar por instantes y entrar a respirar desde el corazón, he podido sentir como si una nueva vida entrara en mí a partir de ese momento.

Y por último, se presenta ante mí el Rey del Fuego, que también se hace llamar Lucifer por algunos y me habla de Amor y de lo que ha tenido que sufrir por la ignorancia de la humanidad que lo ha condenado a vivir encerrado dentro de los corazones sin posibilidad de salir de allí por la creencia de su maldad. Y me relata su dolor y cómo se siente después de haber sido rechazado por el hombre y expulsado de su vida. Y todo lo que se le ocurre decirme es que yo soy Él en esencia y a menos que lo reconozca, no podrá dejarme escapar de la muerte. Y así es como hemos llegado a un acuerdo para que la sanación de mi alma pudiera llevarse a efecto, con la complicidad del Ángel Solar, que ha resultado ser Él mismo después de haberse quitado el disfraz de maledicencia, odio y rencor que le ha venido ocultando la cara durante siglos.

Y así es como he terminado de realizar este ritual de Sanación con el Baño de Fuego, con la gratitud a la madre Tierra y a sus elementos que me han facilitado el camino para su liberación y la mía propia.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

La desaparición de la luna como satélite

luna

LA DESAPARICIÓN DE LA LUNA COMO SATÉLITE

La luna es un satélite del sol para nosotros que realiza una labor como el planeta que fue en su día.

A la hora de tener en cuenta lo que la luna viene a decir con su presencia en el sistema solar, se abre un espacio de opinión en el interior de cada uno para recopilar la información que resulta más adecuada para lo que se quiere transmitir.

La luna en sí misma no tiene nada que ver con el hombre porque ella no ha sido concebida para ser un canal de luz para él, pero sí para despertarle del sueño de la vida en el planeta de los simios, que es el nombre original que se le dio a la Tierra antes de que la luna dejara de ser un planeta que giraba alrededor del sol como uno más.

La luna dejó de existir cuando el hombre de luz decidió que estaría mejor pasando un tiempo en la oscuridad antes de volver a ser libre. La luna es una pantalla que refleja la luz del sol y sobre ella se proyectan las películas que los humanos venimos a representar en la Tierra. Nada de lo que se proyecta en ella es real sino que está sacado de una historia de ficción que a nadie convence más allá del plano terrenal. El hombre que hace de protagonista tampoco es real desde el momento en que su alma se desconectó del origen y dejó de existir como ser humano completo para convertirse en esclavo de quienes suprimieron su codificación genética, que mostraba un ADN sin manipular que permitía el desarrollo evolutivo en el Alma Universal de acuerdo a los patrones de luz establecidos por Dios para cada uno de sus hijos.

Cuando el hombre decidió desconectarse de Dios, la luna decidió a su vez desconectarse de la luz del sol para seguir evolucionando en la oscuridad al igual que el hombre. Y así fue como se convirtió en el satélite que hoy día es y dejó de manifestar la luz que le fue propia para ser uno más de entre los satélites que giran sin rumbo fijo para ser alimentado desde el plano de la muerte que se corresponde con el plano astral del hombre.

 luna1

El hombre en la luna

El hombre deja de existir en la Tierra y se dirige al plano astral donde le espera su doble etérico para comunicarle su decisión de abrir el canal de luz a la liberación de su alma, pero si en el momento en que el alma se desprende del cuerpo no existe la conciencia suficiente de que se ha realizado el cambio dimensional, el alma se queda atrapada en la luna proyectando su dolor hacia la Tierra, hasta que alguien sea capaz de viajar hasta allí para rescatar a su alma de las tinieblas de la noche.

En la luna está el poder del maleficio por haber sido descendida de categoría en el sistema solar y dentro de ella se dan todo tipo de crueldades y vejaciones que se relacionan con los comportamientos que se han venido dando a lo largo de las múltiples vidas en la Tierra después de haber descendido al abismo de la muerte. Las experiencias de vida quedan archivadas en la luna, así como los requisitos necesarios para sobrellevar la existencia en la Tierra una vez que se decide volver a bajar a ella para reparar el dolor de la separación de Dios.

En la luna se manifiesta el aprendizaje de los siglos de haber sido desposeído de la conciencia suprema y se repara también desde allí la energía de luz que nos ha sido robada para volver a entrar en la rueda de la encarnación cuando el alma lo considere más oportuno.

El despertar del hombre de la Tierra abrirá un nuevo camino a la evolución de la luna y se podrá descubrir cómo en ella existen unos Seres de luz además de otros muchos seres que han entrado en ella como parte de una misión espacial secreta y que se encuentran recluidos en el interior de cuevas aisladas del exterior para llevar a cabo su plan de manipulación de la especie humana a través de sofisticados mecanismos de control. La desesperación del Ser de luz de no poder acceder a ese lugar remoto para dejar de ser manipulado, se exacerba cuando se da cuenta del plan que se está tramando a sus espaldas para no permitir que el hombre se desarrolle en todo su potencial como alma de luz en la Tierra, que viene a despertar el Amor a sí mismo por haber sido expulsado del paraíso en el que abría los ojos feliz cada mañana por haber encontrado su lugar en el espacio sideral lejos de la manipulación de su conciencia.

El aura de luz que se desprende de la materia cuando es vivificada por el sol, es equivalente a la luz que emite la luna cuando es alumbrada por él a su paso por el solsticio de verano, momento en el que el sol alcanza su máximo potencial de luz para ser distribuida a todo el planeta sin excepción. La luz que está en el interior del hombre es equivalente a la del sol en su cenit, pero para encenderla necesita ser puesto a prueba por la luna en su recorrido a través del portal de iniciación, al que se entra una vez se ha despertado el amor a la vida en la materia para desprenderse de ella una vez se haya decidido dar el paso definitivo para liberarse de la muerte a lo largo de la encarnación.

La muerte del alma deja de ser lo que era para ser la luz que se abre al más allá de la Conciencia de Dios en la Tierra y se deposita el conocimiento de los siglos en el aura del iniciado que ha logrado atravesar el portal que conduce a la muerte y resucitar de nuevo a la vida entre los hombres como si nada hubiera ocurrido. Pero en él queda grabada la experiencia de la muerte como algo que no es real y eso indicará que su camino de Ascensión ha sido recorrido con éxito y ha conseguido librarse de la manipulación a la que él mismo se había sometido desde el interior de su luna para recuperar su brillo y dejar de ser un satélite que espera siempre el reconocimiento de los demás y la aprobación de su conducta.

Cuando la luna deje de existir, el alma será Una en Todo y ya no habrá guerra ni violencia en la Tierra porque no habrá nada que manipular desde la conciencia unificada.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

El poder del Amor

barco-vela-entardecer-1

El impulso que nos lleva a nacer en la Tierra viene dado por el Amor más puro que alguien pueda imaginar. Cuando el alma está aún al otro lado del velo es capaz de ver la perfección y belleza de la Creación en todas sus formas y sentir la energía de Amor infinito que existe en ello. También puede ver cual es su papel dentro de ese Gran Plan, lo que debe realizar para que el engranaje divino siga funcionando y se reconoce como parte de un Todo indivisible, como una pieza única, imprescindible e insustituible. Y desde ese punto de claridad espiritual, toma la sagrada decisión de volver a la Tierra después de haber asumido cual es su misión y lo que tiene que realizar.

En su descenso al vientre de la madre elegida, el alma olvida lo que tan lúcidamente percibía en el mundo espiritual pero esa información permanece grabada en un lugar dentro de su pequeño corazón, en una cámara secreta que protege ese tesoro.

Desde el momento en que llega al mundo, el propósito de su alma es ir en busca del tesoro que guarda la clave de su memoria, que contiene la llave de la puerta que le conduce de nuevo a la realidad espiritual de su esencia. Y para ello crea un cuerpo físico que le permita navegar y superar los obstáculos que se le presenten a lo largo de su viaje.

Este barco puede perder el rumbo en el río de la vida hipnotizado por los placeres materiales y desviarse totalmente de la ruta del tesoro hasta que acaba por hundirse. O puede quedar anclado en alta mar y permitir que las olas lo golpeen porque prefiere hundirse antes que encontrarlo. O puede darse cuenta de que no es solamente un barco sino que dentro hay un capitán que conoce las leyes de navegación, sabe manejar el timón y tiene en su poder el mapa del tesoro. Y le cede el mando.

En manos del capitán se siente seguro y confiado, sólo tiene que dejarse llevar después de soltar las amarras que impedían su avance. Ahora puede sentir el Amor del capitán, cómo le ha salvado de la deriva y no desea volver a hundirse nunca más para que su capitán siga surcando los mares en busca de infinitos tesoros y hermosos lugares donde atracar para renovarse en aguas de vida puras y cristalinas.

Los dos comparten la visión de su misión y así el navegar resulta fácil y fluido, con los elementos a su favor y el Amor en la bandera. El barco cada vez se valora más a sí mismo por el servicio que presta al capitán porque se da cuenta de que sin él no podría alcanzar el tesoro y toma conciencia de su grandeza al haber descubierto que no estaba solo, que tenía un capitán refugiado en su interior esperando salir a cubierta.

Ambos se necesitan, uno es parte del otro y gracias a su encuentro navegarán por el firmamento con  las velas como alas sin nada que limite su libertad.