La Gran Invocación y su significado en el mundo actual

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La Gran Invocación y su significado en el mundo actual

La primera estrofa de la Gran Invocación se refiere a la cantidad de Luz que alguien podría recibir si se conectara con el mensaje profundo de lo que se quiere decir en ella. La Mente de Dios es el resultado de la Creación de un punto de Luz en el Universo desde donde se distribuye el poder de la visión del aura a quien invoca de manera consciente desde el centro de poder espiritual del corazón. La consecuencia de la apertura de la visión del aura, es la entrada de Luz en la mente del hombre y el reconocimiento de la Luz en los demás que son como él, desde el momento en que se deja de estar en la oscuridad.

El poder de la Luz en la mente del hombre se podría anclar en ella con el recitado de la Invocación durante al menos el periodo de tiempo del Festival del Cristo que se celebra con la luna llena del mes de Junio y a lo largo de todo el mes anterior que coincide con la celebración del Festival del Buda también llamado Wesak. Y si además de eso se tomara en consideración la energía que se desprende a la hora de recitarla, el contenido de Luz se vería aumentado de manera considerable y efectiva al incorporarse a la persona a raíz de la intención.

Cuando se reza la Gran Invocación se crea un espacio de Luz en el interior del individuo y a la vez se despierta el poder del Amor si se pronuncia desde el Corazón de Dios, que es el mismo centro de poder espiritual del que hablamos en relación a la primera estrofa. En el aura del hombre hay un espacio en el que se ubica el Corazón de Dios, situado en el centro del pecho a la altura del corazón físico, desde donde se realiza el trabajo de conexión con el Alma de Luz o Ser Superior y todo lo que se refiere al mundo real, que no es otro más que el mundo de lo que no se ve con los ojos del cuerpo y desde donde se entra también en el Corazón del Universo de la dimensión del Amor situada en la Nueva Tierra de Luz o quinta dimensión.

El poder del Amor en el Corazón de Dios es capaz de reparar el dolor en el corazón humano a la hora de hacer la Gran Invocación y podría ser el remedio más adecuado para sanar las heridas del alma que aún no han salido a la luz y se diría que el Cristo no se  ha manifestado aún en la Tierra por el dolor que persiste en la humanidad desde el momento en que se marchó la última vez que estuvo en ella. El poder de la manifestación del Cristo se hace patente en el interior del corazón de uno mismo cuando se ubica en el Espacio Sagrado donde todo es Luz y Amor y donde se escucha Su Voz al hablar de lo que se ha venido a hacer a la Tierra como parte del Plan Divino que se menciona en la estrofa siguiente.

El propósito de Dios para con el hombre no se manifiesta en la Tierra como sería de esperar, porque en él mismo no está el sentimiento de haber venido a ella con un propósito definido que ha sido determinado por su Alma de Luz y desde ese punto de vista, el sentido de la vida deja de tener valor a los ojos de quien la vive sin la conciencia de que todo lo que hace viene marcado por el propósito de su Alma y no por el deseo de su cuerpo.

Y así es como entramos en la estrofa final en la que se alude a la energía del desamor que se conoce como “el mal” a raíz de la desaparición del Amor de verdad en el Corazón de Dios del hombre, que se convirtió en una piedra y se cerró al conocimiento superior de lo que había en Él antes de que fuera destruido por el “mal” llamado egoísmo y por el “mal” llamado ansia de poder personal y deseo de manipular las conciencias de luz del género humano para el beneficio personal de unos pocos, que no se están dando cuenta de que la realidad que les espera es muy diferente a la que ellos pretenden crear con su egoísmo y alienación de las mentes para que no se puedan desprender del deseo de vivir en la Tierra de dolor de la materia.

El deseo de felicidad para la humanidad está implícito en las últimas palabras de la Invocación así como el restablecimiento del Orden en el Universo con el Poder, el Amor y la Luz del Fuego Sagrado de Dios en el corazón del hombre de la Tierra.

Cuando se realice la Gran Invocación se llamará al Ser Superior para que entre en el canal de luz y se funda en comunión con el alma terrenal, para que el efecto de la Invocación se pueda percibir en el cuerpo físico y se pueda incorporar además en el Cuerpo de Luz por la participación del Alma de Luz en la meditación. Y por último, hay que señalar también que es el método más rápido para despertar al Cuerpo de luz que duerme en el interior del corazón dentro del Espacio Sagrado y de conectar con Él para que sea el vehículo de conexión multidimensional con el resto de dimensiones del Universo a las que aún no nos hemos atrevido a entrar porque no nos ha sido posible despegar la nave espacial de luz para volar más allá de la conciencia tridimensional.

AUTORA: Asunción Chavarri

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Lo que se esconde tras el problema de la alimentación

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Lo que se esconde tras el problema de la alimentación

Todo el que alguna vez ha sufrido un problema con el alimento, se hace cargo de lo que eso supone cuando se relaciona con los demás y consigo mismo, porque no hay que olvidar que tal y como el hombre se maneja en el exterior, de igual manera lo hace en su interior.

La manera de ingerir el alimento está en relación directa con la necesidad de alimento materno y con la disposición a ser alimentado por la madre en cualquiera de sus maneras, ya sea a través de alguna sustancia que se considere adictiva, a través de la ayuda emocional, a través de la ayuda financiera o incluso a través de la misma comida. La consecuencia de dejarse alimentar por la madre más allá del periodo de lactancia, desarrolla el vínculo de dependencia que no ha sido contemplado por los expertos como un problema de salud al que hay que encarar de frente si se quiere entender el proceso de liberación del ser humano.

La ayuda emocional que se solicita al entrar en conflicto con la parte de uno mismo que busca a la madre, entra en contradicción con la necesidad de ser libre que se le plantea al individuo una vez alcanzado su periodo de madurez y su posterior inserción en la sociedad como ser adulto. La historia de la evolución humana ha dado muestras de poco desarrollo emocional a la hora de enfrentar la vida, en la medida en que no se relaciona lo que ocurre con la capacidad de uno mismo de crearlo y traerlo a la realidad, así como tampoco se relaciona el desenlace final de un acontecimiento con el resultado que se ha perseguido para acceder al conocimiento de algo nuevo. Y es por eso que el hombre no discrimina, desde el punto de vista de la conciencia superior, entre la verdad o la falsedad de lo que se le presenta para resolver o ser tenido en cuenta en el momento de vivir la experiencia, ya que lo que para uno puede resultar de su agrado, no lo es así para el otro, que busca la manera de zafarse y evitar el control de la prueba a la que es sometido por la Madre Tierra para determinar su capacidad de aguantar el dolor y dejarlo de lado.

La madre no es consciente del daño que provoca al hijo cuando no le deja alimentarse por sí mismo a la hora de entrar en contacto con la vida que ella misma le ha dado para que la viva a su manera y no para decirle cómo ha de hacerlo, porque en ese caso está incumpliendo con su mandato divino de ayuda al hijo desde su papel de madre del cielo, que no duda en sacrificar el impulso materno de hacer cualquier cosa por él para evitarle el sufrimiento y se aleja de su lado con el fin de que aprenda la lección que la vida le trae sin intervenir en cómo se ha de resolver el aprendizaje.

Cuando en el momento de la concepción no se ha deseado traer ese hijo al mundo, se produce un cortocircuito emocional entre ambos cuando se relacionan entre sí, con el fin de no ser libres el uno del otro y mantenerse unidos por el cordón umbilical que les garantiza la dependencia de por vida. El conflicto de separación de la madre cuando se trata de un hijo varón, se multiplica a la hora de buscar una pareja porque en ese momento la madre se hace presente en el inconsciente para decirle al hijo cuál es la mujer más adecuada para él, que no siempre es la que debería ser para su mayor bien sino la que la madre desea por ser como ella.

Cuando se entabla la relación hombre-mujer, ninguno de los dos se percata de lo que se esconde tras el comportamiento de cada uno y no se dan por aludidos cuando se les recrimina desde algún otro lugar de la conciencia para que se retomen mutuamente en sus papeles de seres de diferente sexo que se unen para ser uno solo en régimen de igualdad, dejando fuera a la madre y al padre como parte de la pareja. Cuando un hombre y una mujer se dan cuenta de sus respectivos papeles en igualdad de condiciones, se produce el milagro de la entrada del hijo en el canal de luz de la madre a instancias de ella y se aventuran a jugar en el juego de la vida y a descubrirse el uno al otro tal y como son de verdad, al margen de los estereotipos que les han sido grabados por los padres.

La madre del hijo que aún no se ha liberado de ella, se relaciona con la mujer que él ha elegido como compañera con la energía del desamor y con la falta de conciencia de no verse a sí misma reflejada en la persona que tiene enfrente, porque si hay algo que la madre no sabe es que mientras el hijo sea dependiente de ella, le está vetada la entrada a la dimensión del Amor donde no hay esclavitud de ningún tipo y todo se resuelve desde la libertad del alma y desde la luz de la falta de control de la energía de los demás.

El poder de la madre para manipular a los hijos hace que éstos se desvíen de su camino de vida y se conviertan en marionetas del destino, lejos de lo que más les conviene para desarrollarse como personas individuales que no necesitan más que un empujón de amor y comprensión de lo que ellos han venido a realizar en la medida en que hayan sido apoyados por los padres sin haber intervenido en lo que los hijos decidan por sí mismos.

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El poder de la luz en la madre

En la madre se da también el poder de la luz desde el momento en que despierta a ser consecuente con el dolor que le ha creado al hijo por su falta de amor, en la medida en que ella misma no ha sabido cómo desarrollarlo en su interior y desea reparar el error del desamor con la entrada en la luz de su alma, con la esperanza de que el hijo sea capaz de retomar su papel en la vida al margen de ella. Desde el momento en que la madre se despreocupa del hijo, la nueva vida que les espera hace su aparición y mientras la madre se coloca en el papel de Madre Divina, el hijo se encuentra consigo mismo para vivir la existencia que le corresponde por decisión propia, a la vez que se encarga de desarrollar el papel que le ha sido otorgado en virtud de su evolución espiritual, que no se reconoce a simple vista pero sí en los niveles internos del alma donde se encuentra desplegado el plan de vida de cada uno.

El silencio del alma es el resultado de la intervención de la madre en el aura del hijo y es por eso que no se puede remediar el error de la manipulación sin el consentimiento de ambos para liberarse el uno del otro, porque si uno de los dos no estuviera de acuerdo en ser libre, el otro dejaría de serlo a su vez por la mutua dependencia de la energía del desamor. La parte que a la madre toca en este proceso es la de darse cuenta de lo que se ha perdido por el hecho de no haber sido capaz de atender a su hijo desde el corazón y no desde el dolor de la mente, que no ha sabido cómo responder a sus requerimientos de amor a todas horas, con la intención de que la madre fuera consciente de que no era eso lo que él deseaba para obligarla a corregirlo.

El conflicto que se le presenta a la madre a la hora de cuidar al hijo que acaba de nacer, es el mismo que se le presentó a la suya propia cuando ella nació y así la historia se vuelve a repetir hasta que alguna de las dos se conecta con su Alma de Luz y se pone de acuerdo en su interior con el alma del hijo para solucionar el conflicto que les ha venido separando durante generaciones de desamor y falta de atención real.

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La manipulación del hijo a través del alimento

En la naturaleza animal se puede observar que la mayoría de las especies no desean el alimento materno después de un corto periodo de tiempo y con esa decisión los pequeños se alejan de las madres para buscarse la subsistencia por sus propios medios sin la ayuda de ellas. Ocurre lo contrario en el caso de los humanos, a pesar de ser una de esas especies a las que nos referimos, por haber sido educados en el convencimiento de que no lo son y de que hay algo superior que les diferencia, como así es, pero a la vez no hay que olvidarse de que todo lo que hacen en el inconsciente está determinado por la parte de su alma animal.

El complejo de Edipo tanto en el hombre como en la mujer entra en vigor desde el momento en que la madre decide alimentar al hijo con el pecho materno más allá del tiempo establecido por la Madre Naturaleza, que en algunas otras especies se sitúa en torno a los dos meses, porque ahí es cuando la relación madre-hijo se convierte en dependencia y en lugar de ser alimentado desde el amor, lo es desde el resultado del vínculo creado por la madre al creer que hace lo correcto. A la madre que no es capaz de soltar al hijo en el alimento le será muy difícil liberarse de él, a pesar de lo que se piense en la actualidad con respecto a la lactancia materna, porque lo que se pretende a través de la inculcación de esa idea en las mujeres, es crear hijos dependientes para que no puedan llevar a cabo su misión de liberar al planeta de la esclavitud de la materia densa, que es el mensaje de luz que ellos traen si se les deja llevarlo  a cabo a través de la retirada de la leche materna a su más temprana edad y la sustitución por algún otro alimento de carácter natural que no haya sido manipulado por el hombre.

Cuando al bebé se le permite seguir alimentándose del pecho, se produce la descomposición del germen de vida ubicado en el espacio intercostal cerca del bazo, que se utiliza para elevar el nivel de conciencia a lo largo de la vida y para entrar en la dimensión de la Luz y el Amor, también llamada quinta dimensión. El espacio del que hablamos tiene su correspondencia en el corazón, en el lugar que tiene por nombre “espacio sagrado del corazón” o “cámara secreta del corazón” y allí es donde hay que dirigirse una vez se haya resuelto el conflicto de separación del alma y el problema de la dependencia con la madre.

El bebé al que se le priva de entrar en el espacio sagrado de su corazón a causa de la alimentación excesiva del pecho de la madre, se convierte en un adicto a ella y a todo tipo de sustancias que le recuerden a ella, con el uso excesivo de drogas y alcohol, así como el uso de la violencia, la agresión y el victimismo como formas de comportamiento que le recuerdan a la madre en su empeño de ser alimentado por la fuerza.

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La madre y el hijo cuando se unen en el Amor

La parte del alma que representa a la madre, ha de encontrarse con la del hijo a la vez que se reconocen mutuamente como parte del mismo Todo en el que se hallan inmersos por propia decisión, pero para eso resulta necesario el haberse liberado del vínculo de dependencia que les ha mantenido unidos a lo largo del tiempo de estancia en la Tierra, al haberse dado cuenta de que los dos son Uno y de que el hijo está en el interior de la madre al igual que ella en el interior de él y que todo lo que se realiza en el exterior a través de los hijos, es únicamente un reflejo de la propia vivencia a la que es necesario prestar atención para ser sanada de una vez por todas.

Cuando la madre y el hijo se unen en Amor, la luz entra en ellos para no apagarse jamás y recorrer juntos el camino que Dios les ha encomendado como misión de vida y apoyarse en las decisiones que ambos han de tomar después de haberse liberado de la esclavitud de la materia y después de haberse servido como Maestros de Luz el uno para con el otro.

Al final del recorrido por la materia, el Cuerpo de Luz de la madre se une al Cuerpo de Luz del hijo y se reconcilian en las esferas superiores del alma en donde siempre han estado unidos al margen de la materia que les separó y se disponen a emprender una nueva vida en común para recordarse en la dimensión del Amor a la que pertenecen, con la conciencia despierta de estar en el lugar que les corresponde y de ser Uno en todo lo que hagan sin interferencias de nadie que se lo impida.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

EL PODER DE LA DIOSA EN LA TIERRA

 

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En este artículo vamos a desarrollar lo que la Diosa tiene que decir al hombre de la Tierra.

En la Diosa está el Amor a Todo lo Que Es, que es el Amor a lo que no se manifiesta como luz y el Amor a todo lo que no es real, porque en la Tierra nada es real y en ella está el amor que no es el Amor de la Diosa sino el de la parte del alma que no es reconocida como de luz y es por eso que el Amor se transforma en dolor al no ser visto como lo que realmente es.

El dolor es el Amor desde el punto de vista del reptil que está atrapado en el interior del cuerpo del hombre deseando salir a la luz de su cuerpo de luz. El mandato del reptil en el cuerpo del hombre es convencerle de que él es un Ser de luz que no está siendo tenido en cuenta y que por eso se pone de manifiesto a través del dolor, para que el hombre despierte a la luz de su alma y pueda ascender de dimensión a la parte de su conciencia que está despertando al Amor al reptil.

El Poder de la Diosa en la Tierra llegará a hacerse presente en ella cuando el Amor al reptil se haga patente en el interior del corazón de los seres humanos y en el interior de sus almas en la oscuridad, porque así es como la Diosa desea que sea para que la Tierra vuelva a ser lo que era en un comienzo, un lugar donde se podía estar sin ser molestado por nadie, porque en ella todos eran una sola energía de Luz y Amor y no existía nada que pudiese interferir en la paz del corazón. Y todo era salud y vida eterna y no existía la muerte ni el dolor y los seres que en ella habitaban eran conscientes de todo y eran felices en el desarrollo de su misión.

Esa es la Tierra que la Diosa está dispuesta a recuperar para el que quiera unirse a Ella en su camino de Luz y Amor, porque en Ella está el poder de ser consciente de que todo lo que hay a su alrededor es Ella misma que se abre como una flor para que lo que necesita ser liberado sea puesto en evidencia para ser resuelto desde el Amor de su corazón.

Y así es como la Diosa quiere dejar constancia de lo que ha venido a realizar en el interior de cada uno y no solo de las mujeres sino también de los hombres que se acerquen a Ella con el corazón limpio y con la intención de ser asistidos por Ella en su dolor, que es el dolor del alma de mujer en el interior del hombre varón, que no ha sabido reconocer que la luz en él está en la parte femenina de su alma y no en la que la sociedad le ha hecho creer.

El alma de hombre es la parte de la conciencia que está siendo sometida a prueba para que se abra a la luz y para que llegue a ser consciente de que en él está el Poder de la Diosa que desea manifestarse sin temor a ser rechazada por los demás hombres que no son conscientes de su propio poder masculino.

El hombre del que estamos hablando, es el que ha sido puesto a prueba por su madre para que pueda llegar a convertirse en un hombre de verdad, que está dispuesto a darlo todo para que su alma de mujer sea feliz y deje de sufrir el dolor que la madre le ha infringido al desear que su hijo nunca se libere de ella.

Lo que el hombre varón necesita conocer de sí mismo es lo que tiene que sanar en relación a lo que su madre ha decidido que sea, que no siempre es lo que más le conviene, porque en ella está el poder de la luz pero también el de la oscuridad que se manifiesta en la parte del alma de la mujer que está en su interior y que no le deja ver la luz en su propia alma de hombre.

El hombre debe empezar a ser consciente de que el Poder de Dios es el mismo Poder de la Diosa en los planos internos y que en ese Poder está el reconocerse el uno al otro en el espacio que a cada uno corresponde, como seres iguales que son y como seres que han venido a realizar algo en común que es llegar a la unión de sus almas en el Amor a Todo lo Que Es.

 

El poder del Amor

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El impulso que nos lleva a nacer en la Tierra viene dado por el Amor más puro que alguien pueda imaginar. Cuando el alma está aún al otro lado del velo es capaz de ver la perfección y belleza de la Creación en todas sus formas y sentir la energía de Amor infinito que existe en ello. También puede ver cual es su papel dentro de ese Gran Plan, lo que debe realizar para que el engranaje divino siga funcionando y se reconoce como parte de un Todo indivisible, como una pieza única, imprescindible e insustituible. Y desde ese punto de claridad espiritual, toma la sagrada decisión de volver a la Tierra después de haber asumido cual es su misión y lo que tiene que realizar.

En su descenso al vientre de la madre elegida, el alma olvida lo que tan lúcidamente percibía en el mundo espiritual pero esa información permanece grabada en un lugar dentro de su pequeño corazón, en una cámara secreta que protege ese tesoro.

Desde el momento en que llega al mundo, el propósito de su alma es ir en busca del tesoro que guarda la clave de su memoria, que contiene la llave de la puerta que le conduce de nuevo a la realidad espiritual de su esencia. Y para ello crea un cuerpo físico que le permita navegar y superar los obstáculos que se le presenten a lo largo de su viaje.

Este barco puede perder el rumbo en el río de la vida hipnotizado por los placeres materiales y desviarse totalmente de la ruta del tesoro hasta que acaba por hundirse. O puede quedar anclado en alta mar y permitir que las olas lo golpeen porque prefiere hundirse antes que encontrarlo. O puede darse cuenta de que no es solamente un barco sino que dentro hay un capitán que conoce las leyes de navegación, sabe manejar el timón y tiene en su poder el mapa del tesoro. Y le cede el mando.

En manos del capitán se siente seguro y confiado, sólo tiene que dejarse llevar después de soltar las amarras que impedían su avance. Ahora puede sentir el Amor del capitán, cómo le ha salvado de la deriva y no desea volver a hundirse nunca más para que su capitán siga surcando los mares en busca de infinitos tesoros y hermosos lugares donde atracar para renovarse en aguas de vida puras y cristalinas.

Los dos comparten la visión de su misión y así el navegar resulta fácil y fluido, con los elementos a su favor y el Amor en la bandera. El barco cada vez se valora más a sí mismo por el servicio que presta al capitán porque se da cuenta de que sin él no podría alcanzar el tesoro y toma conciencia de su grandeza al haber descubierto que no estaba solo, que tenía un capitán refugiado en su interior esperando salir a cubierta.

Ambos se necesitan, uno es parte del otro y gracias a su encuentro navegarán por el firmamento con  las velas como alas sin nada que limite su libertad.

El alma femenina en el hombre

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Al igual que la mujer, el hombre vive desconectado de su parte femenina por los mismos motivos que ella, por el sueño y el olvido que un día se adueñaron del género humano y relegaron esa mitad de su alma a la oscuridad de la sombra.

El principio femenino se manifiesta en la Madre Naturaleza con todos sus atributos divinos. Hombre y mujer necesitan conocer esa parte oculta a su conciencia para poder completarse como seres libres, independientes y amorosos. Los caminos para uno y otro son diferentes. La mujer es la misma naturaleza y lleva en sí todo ese conocimiento, por tanto ella sólo debe viajar a su interior y rescatarlo. El hombre entra en contacto con la naturaleza a través de la mujer, ella es la vía de entrada al descubrimiento de sí mismo.

El alma femenina en el hombre ha sido grabada por su madre durante la gestación, de tal manera que su visión de las mujeres va a estar siempre condicionada por esa información que la madre le dejó. Y ella realiza esa programación de acuerdo a su experiencia vital que puede haber sido maravillosa o no tanto. La mujer además lleva en su útero todas las memorias de la especie incluídas las de abuso y todo ese bagaje conformará el alma femenina de su hijo varón, por eso, hasta que él no haga consciente ese contenido, seguirá proyectando a su madre en cualquier mujer.

El camino de liberación del hombre es el camino de liberación de su madre para que pueda ver, honrar y respetar a la mujer como la Diosa que es. Solo asi podrá reconocer el Amor después de haber sanado la herida ancestral de la madre y trascendido el dolor y el miedo que marcan su alma.

El hombre siempre ha tenido miedo a la mujer y de ahí derivan sus comportamientos agresivos y machistas. Percibe en ella el inmenso poder de la naturaleza y se siente pequeño ante su grandeza como un niño asustado ante una sombra gigante que no puede controlar y pretende someterla por la fuerza, como si pudiera dominar volcanes, terremotos, maremotos y huracanes en una lucha de poder que impide su despertar como hombre auténticamente masculino porque la virilidad se desarrolla con la conquista de su propia naturaleza interior, con amor y perdón a la madre y a sí mismo.

El poder femenino de la naturaleza es algo sagrado que se consigue con respeto y humildad y está a disposición del hombre desde el momento en que él asume la responsabilidad de su crecimiento emocional abriendo su corazón y permitiendo el fluir de sus sentimientos. Así podrá ver a la Madre Divina dulce, amorosa y acogedora que se esconde detrás de la apariencia de su propia madre y del resto de las mujeres.

Asunción Chavarri

La sombra, Amor en la oscuridad

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Cuando hablamos de la sombra enseguida pensamos en algo maligno y tenebroso de acuerdo a la creencia injertada en nuestra mente. Nada más lejos de la realidad.

La sombra es la mitad de nuestra alma y no una entidad amenazante externa. Sin ella seríamos seres incompletos y de hecho lo somos cuando no la reconocemos en nosotros, la aceptamos e integramos.

La sombra forma parte del hombre desde su origen solo que en un principio estaba unida a la luz dentro de un alma que no conocía la separación y la dualidad del mundo material porque vivía plenamente conectada al mundo espiritual. En ese momento todo era tan perfecto que la evolución no podía ir más allá. Es por eso que el Espíritu decidió experimentar la materia con el fin de seguir creando nuevos mundos a partir de ella y continuar  con  su expansión infinita en el Universo.

Esta decisión se plasmó en lo que se conoce como la caída del hombre, el descenso a la tercera dimensión, la expulsión del paraíso, etc., y no es más que el deseo de conocer el lado oscuro de la existencia para seguir aprendiendo y evolucionando espiritualmente y volver al lugar de partida después de haber adquirido toda la sabiduría y conocimiento que proporciona la experiencia humana.

Y para ello dividió el alma en dos, masculino y femenino, hombre y mujer, luz y oscuridad y ahí comienza la historia de la sombra y la historia del olvido de la luz. El propósito último del ser humano, el objetivo final de todas sus encarnaciones en la Tierra es volver a recordar esa luz desde la oscuridad en la que vive, es volver a la dimensión espiritual después de haber reconocido a su otra mitad, su alma gemela, su sombra en la dimensión material.

Resulta así que es descenso tiene como fin el ascenso y ese proceso es imposible de realizar sin el conocimiento de uno mismo en su totalidad, como luz y como sombra, como parte divina y parte humana, como unidad indivisible unida a un Todo más grande.

La sombra tiene como finalidad el despertar espiritual, ella es la parte que vive en el sueño del olvido y busca desesperadamente conectar con la luz del alma. Ella es la que provoca situaciones y experiencias destinadas a que el hombre la vea y la escuche porque quiere darle la clave del conocimiento universal que le vuelve a conectar con los poderes espirituales y materiales que le corresponden como Dios que es en la Tierra.

El alma femenina está en la sombra y como tal ignorada, oculta, ausente de la conciencia en ambos sexos. Es la parte que decidió descender para volver a ascender por Amor a Dios, por Amor al hombre, única y exclusivamente por Amor. La sombra es puro Amor y ese es su mensaje desde el dolor, el miedo, el sufrimiento y la oscuridad. Ella porta la energía del Cristo con la promesa de lo que ha detrás: la ascensión y resurrección a una nueva vida, a un estado de conciencia superior después de haber crucificado al ego inferior.

El amor enterrado en la sombra es lo que hay que desenterrar para que vuelva a ocupar su trono en el corazón del hombre y en el corazón de la Madre Tierra. Ese es el rescate del alma femenina que gobernaba el mundo manifestando la belleza, el amor, el poder, la sabiduría y la armonía divinas hasta que cedió su reinado a la energía masculina de la mente controladora, manipuladora, destructiva y violenta.

El trabajo con la sombra resulta indispensable si estamos involucrados en el camino espiritual. En este sentido, la obsidiana se nos ofrece como herramienta perfecta para este fin, ya que vibra al unísono con la luz y la sombra, con Dios y con el hombre, permitiéndonos iluminar la oscuridad del alma con todo el Amor que ella encierra para acogerla en la luz superior de la conciencia.

Este es el trabajo que desarrollo en mis talleres con esta piedra de poder que abre la puerta a la magia del encuentro con el alma gemela, al proceso de cambio dimensional y a la liberación definitiva del yugo de la mente. La obsidiana resuena con el poder creador del elemento fuego que es quien obra el milagro alquímico de transmutación de memorias y el resurgir del alma gemela de las cenizas del volcán..

Si es tu deseo emprender este viaje, con mucho gusto te acompañaré durante el trayecto.

Visita mi página http://www.lacabanaquantica.com o contáctame en asunchavarri@gmail.com

Amor entre hermanos

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Pudiera parecer que el título de este escrito se refiere al amor entre hermanos de la misma familia de sangre pero en realidad se trata del amor entre hermanos espirituales: palestinos e israelíes.

Esta guerra fratricida es portadora de un mensaje para la humanidad que debemos tomar en cuenta si queremos seguir avanzando en la creación de la Nueva Tierra: la Jerusalén celestial del apocalipsis de San Juan.

La conquista de Jerusalén es el objetivo espiritual de cada ser humano encarnado en la Tierra; es el propósito divino que vinimos a cumplir y ese camino debe ser recorrido individualmente en los mundos internos. el enfrentamiento palestino-israelí por el dominio de Jerusalén es un reflejo externo de un proceso interno. Nos habla de la separación que seguimos alimentando dentro de la propia conciencia que no se acepta como parte de un Todo y crea enemigos afuera para justificar la conducta violenta, agresiva y destructiva de cada uno de nosotros.

Levantamos muros de la vergüenza con cada crítica, juicio y pensamiento dirigido contra cualquiera de nuestros hermanos y seguimos fomentando la guerra cada vez que tomamos partido por alguno de los bandos, alimentando a los que se nutren de la muerte y de las emociones que despiertan, emociones negativas de odio y dolor que envuelven de negra oscuridad la atmósfera de nuestro bello planeta azul.

Todo conflicto lleva en su interior el germen de la solución y en este caso como en todos los demás el amor es la respuesta. El Amor es lo que hay detrás de Todo en el Universo, de lo aparentemente bueno y de lo aparentemente malo y cada cual con su libre albedrío elige como manifestarlo. Todo está diseñado para despertar al ser humano y ahora más que nunca la guerra palestino-israelí es una llamada al despertar de las conciencias para derribar los muros que nos separan y convivir en paz y armonía en la nueva Jerusalén.

La paz no se crea en el campo de batalla sino en los corazones de cada uno. Conectar con la espiral de la violencia es descender al abismo de la oscuridad perpetuando el conflicto: conectar con la espiral del Amor es ascender por encima de la oscilación del péndulo asesino-víctima integrando ambas energías en la unidad del alma.

Todos somos víctimas y todos somos asesinos y la víctima se convierte en asesino cuando reclama venganza. El dolor es el mismo con diferente cara en cada una de las partes, el dolor por la pérdida de los hijos es igual al dolor que obliga a querer controlar todo por debilidad, miedo y falta de autocontrol. Con la matanza de tanto niños inocentes Herodes no consiguió acabar con la vida de Jesucristo y ahora tampoco.

Jerusalén espera a ser tomada no por la fuerza de las armas sino por la fuerza del Amor de los corazones unidos y libres del miedo a sentir la grandeza de lo que somos: hijos del mismo Padre-Madre que esperan nuestra llegada a las puertas de la ciudad santa de Jerusalén.

Las rosas, seres espirituales de quinta dimensión

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La rosa es un espíritu muy evolucionado del mundo vegetal portador de un mensaje para la humanidad. El mensaje es: AMOR

Ella manifiesta el amor y belleza de la creación en su forma, color y aroma. Viene a sanar los corazones de los hombres de su dolor y a mostrarle su propia belleza en su contemplación.

Los seres de luz que viven en las rosas vienen a la Tierra con la misión de mostrarnos el Amor incondicional de la quinta dimensión a través de esta creación perfecta. Vienen a recordarnos nuestro origen y el aroma celestial encerrado en nuestro corazón. Solo tenemos que abrirlo para percibirlo.

La rosa espera a quien desee abrir su corazón con ella para acompañarle en su camino de Ascensión porque ella, al igual que el hombre, tiene esa información y puede ayudarnos a despertar ese recuerdo.

Su energía es profundamente femenina y eso es lo que debe resurgir en la Tierra en estos momentos para que el cambio dimensional pueda darse desde el Amor.

Su carácter femenino la convierte en gran sanadora de los órganos reproductores de la mujer donde ella somatiza las penas del corazón.

En la quinta dimensión la rosa no tiene espinas, no las necesita. Las espinas nos hablan del ego que tiene que defenderse de todo y por todo. De momento, en nuestra dimensión, ella también debe defenderse del hombre y de su falta de respeto por la naturaleza.

Los elementales que trabajan en la naturaleza son seres vivos al igual que los animales o las personas y deben ser reconocidos y honrados como parte de la creación y por la misión que cumplen dentro del Plan Divino. Y están aquí para ayudar al hombre en su proceso evolutivo.

Sexualidad energética

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Cuando hablamos de sexualidad energética en realidad estamos hablando de la energía creadora canalizada hacia sus más altos fines de creaciones conscientes y divinas.

Esta es la auténtica sexualidad, también conocida como “sagrada”, desarrollada en la antigüedad y practicada dentro de los templos. Es la sexualidad de la quinta dimensión y a ella tiene que volver el ser humano para conseguir la ascensión.

Es la sexualidad del origen, del alma única donde no existía dualidad ni polaridad tal y como ahora se entiende.

La sexualidad energética no tiene sexo en realidad porque en ella ambos polos masculino y femenino se unen en el mismo cuerpo, se encuentran en el templo divino para alabar a Dios por encima de todo.

La sexualidad energética Es. No es algo pasajero y puntual, no es el placer del momento que desaparece y vacía sino el placer infinito del encuentro amoroso entre Dios y Diosa que se manifiesta en un Amor incondicional a Todo lo que Es.

Es la sexualidad libre e independiente. No depende de nadie para ser completa. Es el lenguaje de los dioses que están en posesión de su poder y no permiten que nadie intervenga en sus vidas desde la intención manipuladora.

Es la energía de Ascensión consciente que abre la puerta de la vida eterna y de la eterna juventud del cuerpo y del alma. Es la sexualidad de la conciencia despierta que no busca el placer del cuerpo sino el placer espiritual sin fin.