La consecuencia de no ser libre

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La mayoría de las personas se preguntan el motivo por el cual no se pueden sentir a gusto con lo que hacen, como si de ello dependiera la supervivencia y no se fuera capaz de realizar algo más acorde con la intención creadora que cada uno ha venido a manifestar como parte de su plan de vida.

La certeza o no de la propia capacidad deja entrever la posibilidad de independizarse de los demás en relación al trabajo que se hace para ganarse la vida, ya que cuando alguien se propone conseguir una meta para la que no ha sido preparado con anterioridad, todo se le vuelve en contra por el simple deseo de querer salirse de lo que estaba previsto para él en el programa de la especie.

Cuando se hace el esfuerzo adecuado para lo que se quiere conseguir, llega un momento en el que todo se disuelve como por arte de magia y la energía de luz empieza a fluir acorde con el propósito que se ha puesto en movimiento, sin dejarse llevar por el pesimismo de los primeros momentos en los que todo parece ser oscuro e incomprensible para quien nunca se ha preocupado de comenzar algo nuevo sin ser dirigido por nadie desde el exterior.

La condición humana de no ser libre plantea la pregunta al aire para quien se atreva a responder desde el interior de sí mismo, sin dejarse influir por lo que le digan los demás a través de los medios de comunicación. Y la pregunta es: ¿por qué no soy capaz de ser feliz a pesar de lo que tengo como riqueza material?

Quien se haya podido responder es seguramente porque ya está en el camino de ser libre, o al menos de intentarlo, porque en ese caso se lo habría planteado con anterioridad y conocería la respuesta, ya que solo el que se pregunta el por qué del sufrimiento a pesar de tenerlo todo, se encuentra capacitado para dar el salto que se requiere dar para salirse del programa de control de la especie del hombre.

La energía que se necesita para salirse del programa, equivale a la que se pondría en movimiento con una bomba atómica dentro del cuerpo de luz y dentro del aura de la persona que lo consigue y se podría decir que en tal caso se produciría una tormenta eléctrica en el aura del iniciado que le llevaría a abandonar el cuerpo físico aún estando en la Tierra, a modo de proyectil que se encamina hacia el cosmos para traerse de vuelta la sabiduría  de las edades.

La potencia de luz que se despliega con la iniciación se convierte en huracán, de tal manera que a partir de ese instante se vuelve a ser libre de nuevo para asumir el poder de control sobre sí mismo y el resultado de ser libre se deja ver en el aura y se percibe en el cuerpo de luz como una sensación de bienestar generalizado que no responde a nada en concreto, sino más bien a la felicidad de haberse encontrado por fin en el Espacio Sagrado del Corazón de Dios, que no admite lugar a dudas en cuanto a su ubicación porque se deja sentir como una gran llamarada de Fuego y de Amor a todo lo que hay en el exterior y a uno mismo.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

EL HOMBRE QUE DECIDIÓ SER LIBRE

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En el momento en que el hombre se abre a la posibilidad de alcanzar la libertad, determina que todo lo que tiene que hacer en la vida es confiar en sus propias capacidades que le van a permitir desarrollar definitivamente su potencial.

El hombre que no sabe que vive encerrado en el interior de una cueva, está destinado a quedarse viviendo siempre en ella sin posibilidad alguna de poder ver la luz. El hombre que por el contrario está decidido a ver la luz del sol, está siendo puesto a prueba por los Maestros de Luz para que pueda demostrar que lo que verdaderamente le importa es su despertar espiritual.

Cuando un alma de luz sale de la cueva, el Universo entero se pone en pie para celebrar que un hombre de la Tierra empieza a recorrer el camino de la libertad y se le abren todas las puertas para que pueda cumplir con su deseo.

El alma que no sabe que tiene que salir de la cueva, no puede ni siquiera imaginar lo que hay fuera de ella porque desde su interior nada puede ser visto ni manifestado. El poco tiempo que el hombre dedica al conocimiento de sí mismo es lo que le impide despertar a lo que debería ser el mayor potencial, que podría ser definido como “lluvia de estrellas” en su aura.

En el nombre de Dios todo ha sido distorsionado y tergiversado para que el hombre no pueda conocer su verdadero origen y sea mantenido como esclavo en una sociedad que no le permite ser libre.

El país en el que cada uno vive es responsable de la esclavitud de sus habitantes y tarde o temprano ese peso caerá sobre sus espaldas, a menos que él mismo tome las riendas de su propia liberación como país. El país que decide que quiere ser libre, está obligado a permitir que sus habitantes decidan cómo les gustaría ser gobernados y dilucidar en qué circunstancias el orden debería ser impuesto y en este caso acordar una fórmula que a todos convenga.

El país que está en entredicho en estos momentos es el país de Grecia que está siendo puesto a prueba por sus hermanos de la Unión Europea con el fin de que pueda demostrar que todo lo que necesita para sobrevivir es su propio esfuerzo y lo que se llama “conciencia de unión”, en la que todos se sienten parte de lo que se pretende conseguir como país.

La incapacidad de la Unión Europea para controlar a los miembros que no comparten su política de restricción económica, desarrolla un mecanismo policial para que nadie pueda escaparse de su garra financiera y se le permita ser libre.

El poder que demuestran los países que se enfrentan a la Unión Europea, es el mismo poder que demuestra el hombre de la calle cuando decide que quiere salir de la cueva para desarrollarse como ser adulto e independiente de lo que se considera protección económica.

El hombre que desea subsistir por sus propios medios sin necesidad de tener que depender de nadie, está siendo también puesto a prueba por sí mismo y por su propia naturaleza animal que le dirige por donde tiene que ir para que todo lo que haga se convierta en dinero cuando sea consciente de que el dinero es lo que está dentro de su aura como lluvia de estrellas y que todo lo que tiene que hacer es esperar a que las estrellas se manifiesten en dinero.

El desapego

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El mundo de las emociones regido por los deseos es una etapa en el camino de la evolución que debe ser trascendida para logar la libertad plena. Cada emoción lleva en sí misma implícito un deseo, como por ejemplo la tristeza el deseo de muerte, el odio y el resentimiento el deseo de venganza y así podríamos continuar descubriendo cual es la fuerza oculta que maneja el complejo entramado del corazón.

El deseo es el motor que mueve a la humanidad; de él surgen los impulsos creadores que alimentados por la emoción correspondiente tomarán forma física en el mundo material. Y al igual ocurre con los impulsos destructores.

El cuerpo emocional es llamado también cuerpo de deseos y vincula al hombre con otros planos dimensionales creando lazos que le mantendrán atrapado más allá de la muerte. Esto significa que un deseo no satisfecho en vida o un apego, siguen vivos después de morir, encadenando a su progenitor a su propia creación e impidiendo la liberación definitiva del alma. El tránsito del alma a la salida del cuerpo se realiza de forma perfecta cuando no tiene cordones energéticos que la aten al mundo de la materia.

El apego es una energía de dependencia de algo o alguien difícil de romper por el vínculo emocional establecido en esa relación que se vuelve adictivo. Somos esclavos de nuestros apegos a veces tan absurdos como de pequeñas cosas de las que no nos queremos desprender. La ambición de acumular, de poseer, de no soltar, paraliza el flujo de la vida donde todo se mueve y conecta con el estancamiento de la muerte. Da igual que sean relaciones, emociones, objetos, sustancias o situaciones en las que estemos atrapados, el momento presente nos invita a resolver estas dependencias para continuar la marcha.

El dolor es intrínseco al apego y un aviso de que algo no funciona como debería y necesita revisión. La mayoría de las veces estas situaciones escapan a la conciencia porque no podemos ver la infinidad de hilos invisibles que estimulan el cuerpo de deseos y la emoción.

En el apego hay mucho drenaje de energía y cesión de poder con el desgaste físico, emocional, mental y espiritual que ello supone. Es una carga inútil que vamos atesorando para seguir alimentando al ego con dolor y sufrimiento.

Una de las exigencias que plantea la ascensión a la quinta dimensión es la sanación del cuerpo de deseos manifestando el desapego en cualquier circunstancia de la vida para recuperar el poder y la libertad.

Desapego significa que el deseo manifestado no se considera una posesión porque la intención de su creador es el bien general y no el bien egoísta personal. Es ir por la vida ligero de equipaje con el mundo emocional purificado después de haberse conquistado a sí mismo y haberse liberado de la tiranía y abuso del ego.