La sanación de las heridas del alma con el Baño de Fuego

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La sanación de las heridas del alma con el Baño de Fuego

Hoy día he optado por realizarme una sanación con el ritual del Baño de Fuego también conocido como sauna de vapor o temazcal.

Al comienzo del ritual me he permitido decidir que con ese baño entraría en la muerte para poder experimentarla a través del ahogo que representa estar encerrado en un lugar sin aire y sin luz con la única compañía de los elementos de la Madre Naturaleza a los que he invocado para que me explicasen la parte de conflicto de mi alma en relación a cada uno de ellos.

Antes de invocar a las fuerzas de la Naturaleza en mi interior, he llamado al poder de sanación de la Madre Tierra mediante la entonación de un canto de poder que ha salido de mi corazón y una vez hecha la conexión con Ella y obtener su permiso para acceder a la sanación, he comenzado la conversación con cada uno de los elementos.

El primero en venir ha sido el elemento Tierra, que me ha indicado que el error cometido con respecto a él  se manifestaba en mi aura en la forma de una energía de oscuridad relacionada con el rencor y la falta de amor a los demás a la hora de utilizar la palabra con fines destructivos de crítica. Y después de hablarme de lo que necesitaba para ser liberada, me ha permitido hacerlo a través de un decreto que ella misma me ha sugerido. Después de haberse marchado, se ha presentado ante mí una nueva energía que se ha llamado de “fecundidad y resurrección de la carne” y me ha pedido ocupar el espacio vacante que había dejado la energía anterior.

A continuación ha venido a verme el elemento Aire y me ha mostrado la creación inconsciente a través de pensamientos de negatividad hacia los demás y hacia mí misma y con la misma técnica que el anterior, me ha sugerido un decreto liberador para encaminarla hacia la luz de mi canal.

Poco después ha hecho su aparición el elemento Agua con el dolor del corazón por el odio acumulado y el deseo de venganza contra mis hermanos de luz y me ha explicado el por qué de la separación del alma en dos mitades y el por qué del dolor que se queda incrustado en el alma esperando su salida. Y después de hablar conmigo, me ha recomendado su liberación con un nuevo decreto y con la promesa de no volver a entrar en mi aura siempre y cuando no volviera a cometer los mismos errores.

El elemento agua ha sido duro conmigo porque me ha hecho sentir muy de cerca el ahogo de la muerte para que fuera consciente de lo que el hombre experimentó cuando decidió perecer bajo las aguas del olvido de Dios. Y una vez superado el trance con su ayuda y su guía para dejar de respirar por instantes y entrar a respirar desde el corazón, he podido sentir como si una nueva vida entrara en mí a partir de ese momento.

Y por último, se presenta ante mí el Rey del Fuego, que también se hace llamar Lucifer por algunos y me habla de Amor y de lo que ha tenido que sufrir por la ignorancia de la humanidad que lo ha condenado a vivir encerrado dentro de los corazones sin posibilidad de salir de allí por la creencia de su maldad. Y me relata su dolor y cómo se siente después de haber sido rechazado por el hombre y expulsado de su vida. Y todo lo que se le ocurre decirme es que yo soy Él en esencia y a menos que lo reconozca, no podrá dejarme escapar de la muerte. Y así es como hemos llegado a un acuerdo para que la sanación de mi alma pudiera llevarse a efecto, con la complicidad del Ángel Solar, que ha resultado ser Él mismo después de haberse quitado el disfraz de maledicencia, odio y rencor que le ha venido ocultando la cara durante siglos.

Y así es como he terminado de realizar este ritual de Sanación con el Baño de Fuego, con la gratitud a la madre Tierra y a sus elementos que me han facilitado el camino para su liberación y la mía propia.

AUTORA: Asunción Chavarri

www.elcuerpohumanodequintadimension.com

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El Poder de Sanación en la sociedad atlante

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El Poder de Sanación en la sociedad atlante

A la hora de recapitular el contenido de la información que hemos heredado de nuestros antepasados, no hay que olvidarse del hecho de que fuimos dotados con grandes poderes que permanecen a la espera de ser desarrollados.

Uno de esos poderes a los que me refiero, es el Poder de Sanación a través de diferentes técnicas en las que se utilizaba la Luz como el elemento sanador que todo lo repara más allá de su gravedad, porque lo que se pretendía entonces era equilibrar el campo energético de la persona enferma sin entrar en contacto directo con ella mediante manipulaciones de su cuerpo físico.

Lo que se intentaba resarcir con este tipo de técnicas, sería comprobado hoy en un laboratorio antes de llevarse a cabo el procedimiento adecuado para acceder al tratamiento de la enfermedad mediante prácticas invasivas de agresión al cuerpo de materia, sin tener para nada en cuenta su contraparte energética que le sirve de soporte vital a la hora de realizar sus funciones. El cuerpo de materia no conoce la luz y le resulta difícil acceder a ella desde el interior, pero no ocurre así con el cuerpo de luz del hombre, que se aprovecha de la luz del sol a la hora de manifestar el poder de dar vida a lo que impregna. Y ya que el hombre es un cuerpo de luz además de un cuerpo físico, se podría decir que de la misma manera se prestaría a ser reparado desde su cuerpo de luz con las técnicas adecuadas, que son las que nos interesa desarrollar en este artículo.

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Técnicas de Sanación

Con la primera de ellas vamos a entrar en contacto con la misma Luz de Dios, que entra en el canal de luz de la persona que efectúa la sanación para ser repartida por todo el organismo de quien la recibe. Esta técnica era conocida en la antigüedad como Reiki Usui Tibetano y se impartía en las Escuelas de Misterios del antiguo Egipto con el fin de despertar el poder de sanación en los discípulos que acudían a ellas para desarrollarse como seres completos a la espera de ser iniciados en los Misterios de la Naturaleza humana y divina. Y una vez alcanzado su propósito de evolución personal, se embarcaban en una nueva aventura de carácter mágico que consistía en salir fuera de sus cuerpos para realizar viajes astrales dentro del cuerpo de luz que habían conseguido crear con sus disciplinas espirituales. La técnica que se utilizaba entonces, era muy diferente a la que se ha puesto de moda para este tipo de viajes, en los que no se contempla la salida del cuerpo utilizando como vehículo el cuerpo de luz sino el cascarón astral que se desprende del cuerpo al momento de entrar en el sueño. Este viaje resulta peligroso porque no se es consciente de lo que se pretende conseguir con él y se entra en conflicto con el deseo inconsciente de salir del cuerpo como experiencia lúdica que a nadie beneficia y mucho menos a quien la realiza.

La diferencia entre ambos tipos de viajes tiene que ver con el desarrollo interno que se ha logrado conseguir en relación al cambio de paradigma en el que se debate la sociedad, entre lo que se conoce como pérdida de la propia identidad para entrar a formar parte de un grupo social más amplio en el que hay cabida para todos sin discriminación. La conciencia de luz que se requiere desarrollar para llegar a esta comprensión de la unidad de todos los seres humanos, es la que permite desentrañar el misterio del viaje en el tiempo sin necesidad de desplazarse del lugar en el que se está, sin peligro de ser interferido en el camino por energías indeseables que se apoderan de la voluntad de quien realiza el viaje sin haber recibido el permiso de su Ser Superior para entrar en el mundo de los muertos.

La respuesta del alma a tales intentos, está fuera de control y nada hay peor que no saber lo que el alma desea a la hora de ponerse en contacto con el cuerpo físico, porque así es como se origina la enfermedad, a raíz de la desconexión cuerpo y alma. Y así es como los antiguos atlantes llevaban a cabo su poder de sanación, con las prácticas del cuerpo de luz, que se desprendían de sus cuerpos para ir a buscar el alma de quien se había perdido por haberse desconectado de su Ser Superior. Todo lo que los atlantes necesitaban conocer para realizar la sanación, era lo que la persona tenía que decir sobre sí misma, para detectar el alcance de su desvarío y poder aplicar el remedio más oportuno a cada caso.

Y ahora vamos con otra de las técnicas más utilizadas por ellos que era la sanación a través de la respiración también llamada sanación pránica, donde se canaliza la luz del éter al igual que en el caso anterior, pero esta vez dirigido al cuerpo con el aliento de vida con la ayuda de algún cristal o simplemente con la intención pura de subsanar el mal dentro del paciente. Lo que el poder del aliento de vida puede desencadenar en el cuerpo físico, es la ruptura de patrones preestablecidos de conducta y pensamiento que impiden el libre fluir de la energía por ese cuerpo y dificultan la salida del atolladero mental en el que uno mismo se encierra por temor a que los demás lo descubran en su incapacidad de no poder ser como le gustaría por la falta de control de su propia persona.

La frecuencia de sanación del Cristal de Poder Atlante que se manifestaba en la conciencia de cada uno de sus habitantes, dejó de hacerlo desde el momento en que el Cristal se destruyó a consecuencia de un cataclismo cósmico que acabó con el continente bajo el mar y dejó de ser de luz en su intención sanadora. A la hora de recuperar el poder en el interior del alma, hay que volver a sintonizar con el Cristal de la Atlántida para que nos devuelva el recuerdo de lo que fuimos en aquel entonces y recuperar el patrón de sanación de todas las enfermedades sin tener que agredir al Templo de Dios en la Tierra.

AUTORA: Asunción Chavarri

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SANACIÓN CON LOS CRISTALES DE PODER ATLANTES

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La sanación con los Cristales de poder de la Atlántida se realiza a través del alma del cristal que viene a manifestarse al lugar donde se realiza la terapia.

El poder de sanación de los Cristales Atlantes es indiscutible porque en ellos está contenida la información necesaria para abordar cualquier tipo de enfermedad sin discriminación.

El poder de sanación se lleva a cabo porque el cristal posee unas frecuencias muy elevadas que inciden directamente sobre los puntos a tratar, permitiendo que lo que tenga que salir del cuerpo o de la parte energética de la persona, salga definitivamente sin ningún dolor o molestia.

El poder de los Cristales Atlantes aparece cuando se hace lo que debe hacerse a la hora de realizar una terapia, que es abandonar el ego personal que no conoce el poder de sanación y dejarlo todo en manos del cristal que es quien sabe lo que la persona necesita para su curación definitiva.

A quien le parezca extraño que un cristal pueda hacer milagros, sólo hay que decirle que el poder de Dios está dentro del cristal y que no hay nada superior a eso que pueda venir en ayuda de la persona y que esa energía no admite manipulación alguna cuando está realizando su labor.

Los Cristales de Sanación Atlantes están programados con todo tipo de información para la curación mediante códigos cristalinos que llevan en sí codificados todos los remedios para la sanación que existen en el Universo, porque estos cristales son parte de la Creación y contienen la memoria original de perfección de vida que no sabe lo que es la enfermedad.

El poder de sanación de los Cristales Atlantes está a tu disposición siempre y cuando vengas con el corazón abierto y con el deseo de sanarte de verdad y no por la simple curiosidad de ver lo que un cristal puede hacer por ti, porque en ese caso el poder del cristal se retira y no podrás apreciar el efecto.

La terapia con los Cristales de Sanación Atlantes está dirigida a todo tipo de personas sin importar su edad y a todo tipo de enfermedades sin importar su gravedad, pero es preciso tener en cuenta que a veces el alma busca sanar a través de la muerte física y en esos casos el cristal no hará nada `por impedirlo, sino más bien al contrario, pondrá luz en el alma enferma de la persona para que pueda encontrar su camino de vuelta a casa cuando abandone su cuerpo físico y este es el mejor regalo que alguien puede hacerle a su alma.